Archivo de la categoría: Bitácora 2015

tres años y talleres de verano

 Estamos muy contentas por cumplir formalmente 3 años viviendo el la Mixteca Alta y porque ya se cumplieron de haber arrancado el Proyecto Yivi.
 Muchas personas forman parte de la historia del proyecto y del impulso y de los aprendizajes, a ellas: muchas gracias por confiar, apoyar, alentar, enriquecer el proyecto.
 Seguimos en pie el taller de pintura Tay Tia, coordinado por Pedro Pizarro y el de Actuación, dirigido por Luisa Pardo. Dos grupos estables de niñas y niños, en Santo Domingo Yanhuitlán.
 Tenemos un taller en el centro del pueblo, una construcción en desuso desde hacía más de 30 años que rehabilitamos, donde damos clase 3 o 4 veces a la semana, donde también se imparten talleres especiales, además de colaborar desde varios frentes con el pueblo.
 Ahora en julio tendremos dos tallercitos especiales: Esthel Vogrig vuelve a Yivi con un taller de personaje, fábula y superpoderes en video.
 Y nuestra nueva colaboradora, Sarah Vanhee, se aventurará en uno de creación escénica con ayuda de lenguajes inventados y trabajo sobre deshechos, a partir de proyectos personales como Oblivion. Estaremos trabajando con ellas entre el 3 y el 20 de julio, todo de forma gratuita para las niñas y los niños y bajo la idea de reciprocidad.
 Les dejamos el link con la edición de la película 7 mono en versión no escénica. Lo que hicimos con Gabino Rodríguez, Toztli Abril, Pedro Pizarro y Chantal Peñalosa hace dos años y que Carlos Gamboa, Esteban Azuela y Juan Leduc, apoyaron en la postproducción. 7 Mono, yya de Yanhuitlán.

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2017 // ¿Nos rifamos o le digo a la regidora de educación que no damos función?

Un año veloz, un año intenso.

Lo mejor es que el grupo de niñas y niños ha crecido, ha aumentado el promedio de estatura (porque van creciendo), se han acercado niñxs nuevxs, hay ciertos rasgos de responsabilidad, cierta cohesión, cierto “estilo” de contar las cosas, nociones básicas del quehacer escénico se vislumbran ya en ellxs.

Les gusta actuar, representar, inventar historias, ponerse disfraces, hablar fuerte, darse cachetadas falsas, “desmayarse”, hablar con onomatopeias, reinventar los chismes del pueblo, reinventar los personajes que los asombran de su vida cotidiana, ponerse las capas que usan en las fiestas patrias (que son increíbles)… y eso, a mí como profa, me gusta mucho, porque he visto el proceso de apropiación, porque ese taller es de ellxs, porque lo consideran suyo, porque el espacio lo hemos construido juntxs.

Hace pocos días las autoridades del pueblo nos convocaron a participar en un evento para cerrar el año a cada uno de los talleres de arte del pueblo (danza, barro, marimba, teatro, pintura y a la banda de música). En corto empezamos a ensayar algo que iban a ser “escenas de navidad”, pero resultó que alguien propuso por ahí que se hiciera la historia de “Cuento de navidad”. Entonces, a toda velocidad (en 5 días), sin recurrir a la historia original más que por flashazos muy abtractos, hicimos la adaptación desde la escena, nada de texto. Y estábamos en llamas, y me tembló un poco el orgullo de pensar que íbamos a ser el único taller que presentaría algo semi improvisado, y me volví a dar cuenta de que el teatro es sumamente difícil y que requiere mucha disciplina y mucho temple. Pero lxs niñxs estaban bastante más confiadxs, querían más tiempo de ensayo (aunque mucho se la pasaban jugando, pues niñxs son) y trajeron, sin que lo pidiera, mucha de la poca producción que usamos. La función era en la plaza mayor del pueblo, no habíamos ensayado casi nada en ese espacio, que era abierto, enorme y ese día estaba lleno de personas. Entonces, 20 minutos antes de nuestro turno, yo les pregunté ¿qué, nos rifamos o le digo a la regidora de educación que no damos la función? – y mi pregunta era genuina y estaba llena de nervios – y uno de los niños más pequeños del grupo contestó – nos rifamos.

También tuvimos grandes acercamientos a diferentes comunidades, a diferentes realidades, a la caída de algunos prejuicios, a la apertura de horizontes, al hacer.

Hay algunas ideas que me resuenan, que quisiera investigar durante el siguiente periodo:

– Crear piezas que tengan oportunidad de presentarse más de 2 o 3 veces. Acondicionar el espacio del taller para que eso sea propicio.

– Acercar más a las madres y padres de familia, hacerlxs partícipes, colaboradorxs.

– Tocar de forma más precisa temas relevantes de la comunidad y aprovechar este espacio para generar reflexiones, ideas alternas.

– Itinerar en las comunidades vecinas con las piezas.

– Conseguir fondos para todo lo anterior.

 

Las fiestas

Como parte de las actividades de las fiestas del pueblo, el proyecto Yivi hará presentaciones en Santo Domingo Yanhuitlán:

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Del 26 de mayo al 15 de julio, dentro de la exposición “Nuestra visión del cambio”,  en el Museo Comunitario, presentamos el trabajo de los alumnos del taller de pintura coordinado por Pedro Pizarro. Y, mañana 26 de mayo a las 17 hrs, igual en el Museo Comunitario, tendremos función del taller de actuación coordinado por Luisa Pardo.

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El programa de actuación:

  • Estreno “Noti Yanhui de la noche” video y teatro con los niños y niñas de Yanhuitlán
  • Estreno Los Opuestos cortometraje con niños y niñas de Cieneguilla
  • Cagua Tiempu / La Cueva del Tiempo cortometraje con niños y niñas de Nochixtlán 

 

La carta en la botella. Antonio.

Antonio escoge dos libros para hacer su lectura del día, uno es un abuelo con su nieta hablando de la amistad y el otro de niños que arrojan al mar una botella con un mensaje para su tío. Automáticamente los conecta. Se le ocurre hacer esto como inicio de una cadena de amigos por botellas arrojadas al mar:

Antonio _ Yanhuitlán

Un link que nos pasó Karina Terán a propósito…

El ciclo Yivi

El 2015, año de prueba Yivi, llega a su fin.

Hemos aprendido muchas cosas y seguimos probando, buscando formas, colaboraciones, rutas.

Fue importante inventar certezas para después fracturarlas y buscar en sus resquicios. Los niños nos sorprenden todo el tiempo y la mixteca Oaxaqueña es inmensamente fértil para enriquecer cualquier creación, idea, proyecto artístico.

Se oyen los coyotes, vuelan los cardenales, los cernícalos; vemos zorros, burros y borregos.

Termina un año pero el ciclo Yivi agarra fuerza:

Con el esfuerzo de las niñas Nochixtecas que aceptaron el reto terminaremos la misión de tener nuestra primera publicación Yivi.

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Y, paralelamente, tendremos presencia en dos sedes distintas a Nochixtlán: Cieneguilla y Yanhuitlán.

Gracias a todos los que han apoyado y enriquecido este proyecto.

Estamos transformándolo y seguiremos informando.

Nueva experiencia Yivi
Monos en Cieneguilla
Los nuevos Yivis
La calenda en Cieneguilla

 

Cagua Tiempu / La Cueva del Tiempo

Este cortometraje (míralo aquí) es el resultado del taller Anímate impartido por Carlos Gamboa y Alejandra Moffat, y que se insertó en el intensivo de verano Yivi 2015, coordinado por Luisa Pardo, en el Cenformix Nochixtlán, Oaxaca.

Fue una colaboración con el Centro Cultural de España en México y su Laboratorio de Ciudadanía Digital con Yivi, el proyecto artístico educativo de Lagartijas Tiradas al Sol.

Se usó la técnica de pixilación, las máscaras fueron elaboradas por Toztli Abril y decoradas por los niños y las niñas en colaboración con Alejandra España; los vestuarios son parte de las donaciones que se han recibido en los eventos Yivi y el transporte corrió a cargo de la Yivi Troka prestada por Eduardo Pizarro.

Participamos en esta creación:

Dirección: Carlos Gamboa y Alejandra Moffat.                                     Monitores: Luisa Pardo, Gabino Rodríguez, Pedro Pizarro, Alejandra España, Israel Pedro, Isabel Pedro y Ricardo Pedro.
Reparto: Anabel Nicolás, Eduardo Argueta, Diana Argueta, Daniela Argueta, Alondra Hernández, Metzy Miguel, Santiago Abraham López, Eduardo Miguel, Tatiana Cruz, Edwin Jaciel Santiago y Naiveth Cristal Cruz.
Diseño sonoro: Jonathan Macias.

 

Una semana Yivi / Bitácora de Lucía Uribe

¿Por qué compartir lo que nos ha enseñado una disciplina artística?

¿Por qué compartir las maneras de hacer y decir específicas del teatro, por ejemplo?

Quizá porque el mismo impulso que nos mueve a montar una obra de teatro es el que nos lleva a dar clases o a tomarlas: el impulso de compartir, de abrir un poco más nuestra percepción del mundo y nuestra incidencia en él.

Trabajar en teatro es la voluntad de abrirse, cada vez, a un mundo desconocido, con compañeros desconocidos. Y esa es parte de su infinita belleza; nos echamos un clavado a lo que no conocemos, con la esperanza de que regresaremos con una piedrita nueva para nuestra colección, con un horizonte un poco más amplio, y con la certeza de que nadie nos quitará lo bailado.

Los espacios de colaboración y convivencia como el teatro (ya sea en el aula o en “las tablas”) son urgentes siempre. Y uno de estos espacios es Yivi.

Mi contacto con Yivi empezó un día que se estaban recaudando fondos para el proyecto. Luisa me contó de qué iba la cosa, me emocionó, y me invitó. Pasó tiempo, intercambiamos un par de mails cariñosos, y se cerró el trato. Mi Yivi-Misión era armar la escenificación de un cuento para niños, y llevarlo a Nochixtlán.

Felizmente, en esos tiempos tomaba un taller de títeres; le propuse el proyecto a mis compañeros de taller, les latió, y juntos armamos la obrita. Andrés, Kenia, Fernanda, Nelly y yo. Fue un trabajo colaborativo emocionante, divertido y cansado.

Finalmente viajamos a Nochixtlán Luisa, Pedro, Esthel, Mapache (nuestro acompañante canino), y yo.

Fue muy lindo cambiar de paisaje, de aire y de tierra con estos acompañantes; tomar chocolate y mezcal, y desayunar como se debe.

El primer día llegaron pocos niños, pero muy concentrados, perceptivos y entregados al trabajo.

Para empezar, Esthel lideró un calentamiento: el ejercicio del espejo. Nos dividimos por parejas, y mientras uno proponía una serie de movimientos, la pareja copiaba sus movimientos en espejo. Después los roles de las parejas se invertían.

Hicimos también el ejercicio de la “marioneta”: En parejas, uno era la marioneta, y el otro el titiritero que movía el cuerpo de su compañero con hilos imaginarios.

Se notaba que los niños ya tenían experiencia con este tipo de ejercicios, porque entraban con facilidad en la concentración y escucha necesarias, y proponían con bastante soltura.

Después lideró Pedro. Seguimos con el tema del espejo. Cada niño (y adulto), se asomaba por una ventanita del salón y debía poner mucha atención en lo que veía, porque lo pintaría después. Del otro lado de la ventana había un espejo. El ejercicio era pintar nuestro autorretrato.

Lo más interesante fue el método de nuestra pintura: un fresco (método que usaban los antiguos mixtecos). Sobre una cama de pasta de cal que pusimos cuidadosamente sobre unos tabiques en forma de octágono, pintamos nuestro autorretrato con tierra roja, amarilla y verde recogida de los alrededores de Nochixtlán. En la hechura y el resultado de los autorretratos, inevitablemente imprimimos nuestro carácter y relación con los objetos. Mitzi, por ejemplo, hizo un trabajo limpísimo, ordenado, muy “de niña”; aplanó la cama de cal hasta que no le quedaba un granulito de arena, a diferencia del mío…

Para terminar, mientras se secaban nuestras obras maestras, Esthel nos puso ejercicios de ritmo y coordinación grupal con una pelotita y logramos coordinar un pulso grupal. Nos despedimos, y nos fuimos a cenar y a dormir.

El segundo día, Esthel puso un calentamiento, y después guió un ejercicio en el que los niños habían de armar una secuencia de movimiento inspirada en el códice nuttall. Ahora habían llegado más niños, y la tentación de la dispersión era más que el día anterior, pero lograron presentar sus secuencias en grupos.

Después retomamos los frescos, pero con una variante. Ahora el ejercicio era hacer ciertos patrones geométricos en los tabiques, de tal modo que si juntabas uno con otro, hacían un gran patrón. Esto se complementaba a su vez con los ejercicios de trabajo en equipo que habíamos estado haciendo; era como la expresión visual de lo que se logra cuando un equipo se conecta y trabaja junto.

Para cerrar, presenté el cuento escenificado. Era sobre una gotita de agua que se aferra a una tubería por miedo a salir al mundo exterior. La tubería se descompone, y sin darse cuenta, la gotita sale. Aunque al principio todo le aterra, termina dejándose llevar y disfrutando de los distintos estados de la materia.

Los niños estaban asombrados y muy contentos. De lo sucedido en el viaje, me llevo sin duda sus caritas agradecidas.

El último día llegaron aun más niños, y arrancó Esthel con un calentamiento en círculo de “pasar la palmada”. Presenté la obrita otra vez, y al final platicamos un poco al respecto. Luisa habló sobre los elementos que componen una obra de teatro; habló de escenografía, dramaturgia, vestuario, música, director y actores, y los niños ya estaban familiarizados con varios de estos conceptos.

Pedro siguió con una actividad que vinculaba varios de los temas vistos en esos tres días: El ejercicio consistía en que los niños se imaginaran y dibujaran una historieta, en la que ellos mismos se convirtieran en algún estado de la materia, vivieran una aventura, y regresaran a ser ellos mismos. Algunos dibujaron casi al pie de la letra la historia de la obra que acababan de ver (que por lo menos me mostró que sí pudieron seguir el hilo de la historia), y otros se aventuraron a proponer historias muy distintas.

Esthel cerró con una actividad en círculo muy divertida que ponía en juego escucha, precisión corporal, vocal y energética: una suerte de teléfono descompuesto de gestos corporales aunados a un sonido. Finalmente, nos agarramos de las manos, cerramos los ojos y con eso nos despedimos de nuestra corta aventura en Nochixtlán.

Para mí fue muy emocionante regresar al ABC del teatro, la danza y la pintura. Porque realmente, en el ejercicio más básico de estas disciplinas está contenida toda su sabiduría. Cada ejercicio te regala una particular manera de relacionarte contigo y con otros; su efecto es el de algo tanto más grande que tú, que siempre te enseña algo nuevo cuando regresas a él. Y compartir esto con unos chiquitos que te llegan al ombligo, está bien padre. Porque les quedan todavía muchos centímetros de vida; y qué mejor que llenar esos centímetros de la experiencia de compartir y reinventarse, en un mundo cuyos líderes son todo menos compartidos y reinventores.

Yo realmente sólo me asomé tres días a este mundito de colaboración y aprendizaje, aunque sé que se nutre y crece cada semana gracias a la disposición y generosidad de toda la gente involucrada. Así que sólo me queda decir: ¡qué chido, enhorabuena y gracias!

Intensivo de verano / Bitácora Luisa Pardo

No sé con qué palabras pudiera explicar lo que pasa en Yivi cuando pasa. Tiene que ver con el encuentro de personas y personitas de mundos diferentes en una dimensión generadora. No sé si de otra forma esas personas y esas personitas pudiéramos encontrarnos y crear algo juntos. Por eso me emociona. Porque en Yivi estamos aprendiendo a crear juntos. Desde preparar las rutas de los talleres impartidos de forma multidisciplinaria y colectiva, evitar los panfletos y convertir nuestras ideas en prácticas adaptables; hasta sortear las realidades, tomarlas de vuelito: la vivienda, la comida, las historias de cada niño y cada niña, las relaciones entre ellos, nuestras metodologías (en constante construcción, afirmación, negación). Yivi es un campo de experimentación, para todos los involucrados y eso también me emociona -¿cómo producimos, cómo obtenemos fondos, cómo nos organizamos, cómo vivimos, cómo viajamos, cómo nos relacionamos con el entorno, cómo convertimos nuestras estructuras de creación profesional en pedagogías artísticas?-.

Pedro Pizarro y Gabino Rodríguez en acción.
Pedro Pizarro y Gabino Rodríguez en acción.

Este verano tuvimos un intensivo de 15 días.

Rentamos una casita barata en un pueblo cercano a Nochixtlán donde cupiéramos todos y pudiéramos descansar, planear, convivir hogareñamente.

El grupo de niños creció, llegaron nuevas caras y las relaciones se intensificaron, gracias a eso logramos concretar varios proyectos (hasta los emocionales).

Los talleres fueron menos de lo que teníamos planeado de inicio, pero todo salió bien.

Empezamos Gabino, Alejandra, Pedro y Luisa. El grupo era enorme y fuimos tanteando terreno. Pronto nos dio por convencernos en arriesgar más en el arte teatral, dejar menos tiempo a “los calentamientos gestuales y de coordinación” y explorar más a fondo sobre contrastes y conflicto. Hacer escenas, usar vestuarios y utilería. Todo en trabajo en equipos. Acá nos encontramos con algunas dificultades, a veces no había suficientes monitores para guiar-acompañar a los equipos en la creación y al momento de las presentaciones era notorio que los resultados también dependían de eso. Las diferencias de edades: a pesar que la convocatoria explicaba un mínimo de edad de 6-7 años, llegaron varios niños y niñas menores, a quienes no queríamos regresar a sus casas, por lo que tuvimos que hacer un grupo de pequeños y siempre uno de nosotros tuvo que estar ahí (menos cuando lo hacía Isabel, del Cenformix). Otra dificultad para lo escénico empieza a manifestarse en el espacio: el espacio cerrado con el que contamos es pequeño para ensayar y presentar las piezas, entonces trabajamos en el exterior, el problema generalmente es el sol. Toztli propuso parar un gran cartón abajo de nuestro árbol estrella, el más grande del lugar, que corona el centro de trabajo con su sombra. Así lo hicimos y nos sirvió de escenario un tiempo, pero, a pesar de que estaba colgado-amarrado, el siguiente problema fue el viento, nos arrancaba el escenario tiro por viaje. Así fue que compramos unas pacas de maíz y las usamos para marcar el escenario, y hacer una especie de muro que nos sirviera para entradas y salidas de los actores. La siguiente dificultad era el tiempo, siempre se nos iba volando y gran parte del plan no se pudo hacer.

Escenario de cartón y muestra de trabajo con máscara.
Escenario de cartón y muestra de trabajo con máscara, Toztli Abril.
Escenario de pacas.
Escenario de pacas.

En lo escénico pusimos énfasis en gestos, emociones y “el personaje”, sus contrastes, para que los niños fueran explorando diferentes formas de expresión. El vestuario y la utilería ayudan mucho a quitar la vergüenza y a que los niños se apropien de situaciones escénicas.

Representación del naufragio, unas mezcla del barco que se hunde, Titanic, y El señor de las moscas.
Representación del naufragio, unas mezcla del barco que se hunde, Titanic, y El señor de las moscas.

En escritura Alejandra puso un ejercicio bastante fértil donde las niñas y los niños tenían que escribir una carta para algún niño de otro país. Contar cómo es donde viven, qué comen, qué hacen en sus tiempos libres, etc. De una manera inexplicable, las cartas tuvieron respuesta tres días después y los niños tuvieron que hacer el ejercicio de escribir ahora con pautas más precisas dadas por las preguntas de las cartas respuesta y por el tema que desarrolló su interlocutor.

En pintura y tierra Pedro empezó trabajando con los colores primarios y cómo se mezclan, hizo un diagramita base que se fue transformando según las mezclas y también hizo énfasis en los contrastes, en los contrarios. El primer ejercicio que hizo con los niños tuvo relación directa con nuestro trabajo en teatro: los contrastes, autorretratos contrastados, desde el color hasta el gesto. Después se trabajó con cal, pintura al fresco, pintura al temple y tierras de la mixteca como pigmentos. Hicieron paisajes, caras, casitas de barro y un experimento de recolección de tierras para después asentarlas y ver qué tanto de arena y arcilla tienen, qué se usa como pigmento…

Pinturas al temple. Los niños escogieron hacer puros paisajes naturales, ninguno quiso hacer paisaje urbano.
Pinturas al temple. Los niños escogieron hacer puros paisajes naturales, ninguno quiso hacer paisaje urbano.
Experimento de tierras.
Experimento de tierras.

Cuando llegó Toztli, llegó cargada con máscaras e ideas de cómo animar objetos para la escena. Se trabajó con máscaras de tortugas y avispas (otros contrastes, en velocidad y movimiento) También hizo una presentación de cómo usar la máscaras, hablando de la frontalidad y buscando las corporalidades según las máscaras. Finalmente expuso algunos antecedentes del uso de la máscara, diversos contextos de usos y formas. Los niños y niñas terminaron haciendo su máscara propia o pintando las que trajo Toztli.

Máscaras.
Máscaras.

Carlos Gamboa se une al equipo, no sólo apoyando en la organización del último evento Yivi para recaudar fondos, sino que también para impartir el taller de animación al lado de Alejandra Moffat y en colaboración con el Centro Cultural de España. Para este taller hicimos una convocatoria dentro del taller Yivi: los más grandes, los más experimentados de Yivi y conformamos un grupo de 12 niños y niñas, más algunos monitores jóvenes y como talleristas de apoyo Gabino, Pedro y Luisa. Fue interesante y alentador entender que a veces el avance en un grupo muy grande y tan diverso es difícil de identificar, pero en el momento en que el grupo disminuyó, se concentró para las sesiones de animación y medios, logramos notar el trabajo previo en Yivi y que el proceso de trabajo fuera más claro, ordenado y finalizara con un bonito trabajo de corto.

Alejandra Moffat y Carlos Gamboa en el taller Anímate
Alejandra Moffat y Carlos Gamboa en el taller Anímate

Se hizo análisis de medios, se hicieron ejercicios de creación de comerciales de productos chatarra, de documental, noticiero y ficción. También se hicieron ejercicios de pixilación. Vieron algunos videos de animación, se habló de mitos mixtecos y se votó por el que quisiera el grupo como historia para hacer su pequeño corto, también se votó por el estilo que se quería usar: con dibujos o con actores. Se unió al grupo de talleristas, por dos días, la querida Alejandra España, que ayudó en animación, pero también pintando máscaras con el grupo de los pequeños.

Naturalmente el grupo se dividió en tres: el de animación, el que haría una obra de teatro y los pequeños. El trabajo más sencillo estaba en animación porque desde el inicio el grupo se entendió bien y el objetivo era muy emocionante; por alguna razón de configuración el de teatro no avanzaba, teníamos 6 adolescentes (precoces un par de ellas) en pleno conflicto hormonal y era difícil ponerse manos a la obra, y los pequeños terminaron dedicándose a iluminar, sembrar y ver videos.

Ensayo de Teatro.
Ensayo de Teatro.
Grabación del taller Anímate, zona arqueológica de Yucuita.
Grabación del taller Anímate, zona arqueológica de Yucuita.

Finalmente parte de las adolescentes abortaron la misión y teatro pudo avanzar. Cuando los de animación terminaron su rodaje, se unieron al grupo de teatro y terminamos haciendo la obra todos juntos, una obrita de 3 minutos y medio sobre la leyenda del flechador del sol, Yacoñooy, nacido en Apoala que termina venciendo al sol para fundar el reino de Tilantongo.

Finalizamos con una exposición a la que invitamos a los papás de los niños. Dimos dos funciones de la obra de teatro, proyectamos fotos, un video de pixilación hecho con los niños, las casitas de barro, las pinturas al temple, los autorretratos al fresco y las máscaras pintadas por los pequeños. Hicimos una pequeña ceremonia de despedida, agradeciendo al fuego por la vida que nos da, con una velitas guatemaltecas que nos regaló nuestro amigo Marco Canale. Los niños pensaban algo lindo y ofrendaban al fuego. Varios me comentaron cosas como, que mi papá deje de pelear, que mi papá deje de tomar… fue un momento lindo, todos en un círculo pensando en algo mejor para todos.

Yivi pastel.
Yivi pastel.
Ceremonia al fuego, agradecimiento y cierre.
Ceremonia al fuego, agradecimiento y cierre.

A la mitad del intensivo pasó algo inesperado e inmensamente triste y desconcertante: El asesinato de Rubén Espinosa y Nadia Vera al lado de tres mujeres más (Alejandra, Yesenia y Mile). Por tantas razones nos dio mucha tristeza, angustia y no pudimos ocultárselo a los niños: hicimos un círculo, los sentamos a todos y les contamos, hablamos también de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, hablamos de la muerte, de lo que implica para las personas cercanas a quien muere, de lo que implica para la sociedad… Hablamos de las improvisaciones que habíamos visto donde a los niños y niñas se les hacía muy fácil matar, usar armas, como si no hubiera consecuencias. Después Alejandra les puso un ejercicio de escritura sobre la muerte.

Yivi troka. Gracias a Yayo.
Yivi troka. Gracias a Yayo.

Como coordinadora de este proyecto, no puedo más que agradecer a toda la banda que se ha sumado con la mejor de las disposiciones con todo lo que implica donar, colaborar, tallerear, viajar y organizarse.

Semana 7

Trabajamos Esthel Vogrig, Nadia Lartigue, Pedro Pizarro y Luisa Pardo

Se hizo un mapa del cuerpo, huesos y algunos músculos, el modelo fue Frida, la niña más joven del grupo. Se hicieron ejercicios de desenvolvimiento físico, de contacto, manipulación del otro y conciencia corporal: uno es un títere y el otro lo mueve (con las manos o a través de un hilo invisible). Se hizo una secuencia obtenida de figuras del códice nuttall en diferentes posiciones, dos equipos, dos secuencias diferentes y con la posibilidad de hacerlas en calidades de movimiento variadas (mariposa, tortuga, avispa…). Con Pedro se hizo un mapa de la ciudad de Nochixtlán, se hizo una lista de lugares, personajes, animales y objetos que hay en la pequeña ciudad, los niños y las niñas lo dibujaron, lo recortaron y las fuimos ubicando en un pliego de papel craft. También se hicieron los animales fantásticos en barro, que en un ejercicio pasado habían dibujado con Alejandra Moffatt. La idea es pasar del papel, al volumen y a la experimentación con la tierra. Antes hicimos una pequeña excursión en busca de una buena arcilla y se fue experimentando en cómo se amasa y hace una buena mezcla.

Semana 6

Trabajamos Pedro Pizarro y Luisa Pardo

Además del calentamiento en círculo con pelotas, palmadas, gestos y demás ejercicios de coordinación y desarrollo de equipo, vimos con Pedro principios de geometría, nociones básicas de figuras. A partir de un ejercicio de escritura que mandó Alejandra sobre una aventura nocturna en el bosque, y de imágenes de pinturas de Paul Klee, los niños hicieron la representación de una escena de su historia en el bosque usando sólo figuras geométricas, cada uno era un cuadro de 25 cm por 25 cm. Finalmente los cuadros fueron un solo mural. También conocimos el ciclo de la cal y se pintó un paisaje mixteco con la casa de “la persona que más quieran” y su entorno. Pintamos con cal y tres arcillas mixtecas: roja, verde y amarilla. La mayoría de los niños escogieron como persona más querida a alguno de sus abuelos y su casa está fuera de Nochixtlán, para acompañar la pintura hicieron un poema. Hablamos del códice Nuttall, lo cual les aburrió mucho, según nos dijeron al final de la sesión.