2017 // ¿Nos rifamos o le digo a la regidora de educación que no damos función?

Un año veloz, un año intenso.

Lo mejor es que el grupo de niñas y niños ha crecido, ha aumentado el promedio de estatura (porque van creciendo), se han acercado niñxs nuevxs, hay ciertos rasgos de responsabilidad, cierta cohesión, cierto “estilo” de contar las cosas, nociones básicas del quehacer escénico se vislumbran ya en ellxs.

Les gusta actuar, representar, inventar historias, ponerse disfraces, hablar fuerte, darse cachetadas falsas, “desmayarse”, hablar con onomatopeias, reinventar los chismes del pueblo, reinventar los personajes que los asombran de su vida cotidiana, ponerse las capas que usan en las fiestas patrias (que son increíbles)… y eso, a mí como profa, me gusta mucho, porque he visto el proceso de apropiación, porque ese taller es de ellxs, porque lo consideran suyo, porque el espacio lo hemos construido juntxs.

Hace pocos días las autoridades del pueblo nos convocaron a participar en un evento para cerrar el año a cada uno de los talleres de arte del pueblo (danza, barro, marimba, teatro, pintura y a la banda de música). En corto empezamos a ensayar algo que iban a ser “escenas de navidad”, pero resultó que alguien propuso por ahí que se hiciera la historia de “Cuento de navidad”. Entonces, a toda velocidad (en 5 días), sin recurrir a la historia original más que por flashazos muy abtractos, hicimos la adaptación desde la escena, nada de texto. Y estábamos en llamas, y me tembló un poco el orgullo de pensar que íbamos a ser el único taller que presentaría algo semi improvisado, y me volví a dar cuenta de que el teatro es sumamente difícil y que requiere mucha disciplina y mucho temple. Pero lxs niñxs estaban bastante más confiadxs, querían más tiempo de ensayo (aunque mucho se la pasaban jugando, pues niñxs son) y trajeron, sin que lo pidiera, mucha de la poca producción que usamos. La función era en la plaza mayor del pueblo, no habíamos ensayado casi nada en ese espacio, que era abierto, enorme y ese día estaba lleno de personas. Entonces, 20 minutos antes de nuestro turno, yo les pregunté ¿qué, nos rifamos o le digo a la regidora de educación que no damos la función? – y mi pregunta era genuina y estaba llena de nervios – y uno de los niños más pequeños del grupo contestó – nos rifamos.

También tuvimos grandes acercamientos a diferentes comunidades, a diferentes realidades, a la caída de algunos prejuicios, a la apertura de horizontes, al hacer.

Hay algunas ideas que me resuenan, que quisiera investigar durante el siguiente periodo:

– Crear piezas que tengan oportunidad de presentarse más de 2 o 3 veces. Acondicionar el espacio del taller para que eso sea propicio.

– Acercar más a las madres y padres de familia, hacerlxs partícipes, colaboradorxs.

– Tocar de forma más precisa temas relevantes de la comunidad y aprovechar este espacio para generar reflexiones, ideas alternas.

– Itinerar en las comunidades vecinas con las piezas.

– Conseguir fondos para todo lo anterior.

 

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